Sistemas de Organización y Desarrollo Administrativo

jueves, 16 de junio de 2011

EL MITO REALIZADO



Abordar el tema de la modernidad es un tanto arriesgado, más aún si se pretende establecer, tanto las características esenciales que la describen, como algún momento exacto en el que se diera el fenómeno como tal, lo único de lo que sí podemos estar seguros es que se determinó en una primera etapa en la vieja Europa occidental entre los siglos XVI y XVIII con el fin de establecer una separación entre lo viejo y lo nuevo, lo antiguo y lo moderno, el antes y el después. Esto puede decirse en términos generales por querer establecer un parámetro de referencia.

Sin embargo, son muchos los factores que intervienen y por ende estos mismos, se dieron de manera asincrónica, desfasada,  primero unos y después los otros, es por ello que el presente escrito sólo abordará el termino desde un aspecto Histórico-antropológico, que por sí solo abarca gran parte del todo. Comencemos por aclarar cuál fue la construcción social del tiempo y el espacio en la llamada modernidad clásica.

Ya, el hombre moderno había manifestado un “amor” por la novedad, por el cambio, lo efímero, de allí el apelativo derivado de la voz “modo” sinónimo de moda, lo que gusta hoy, mañana no. “El hombre moderno vive devorado por el afán de novedades” Heidegger. Hasta aquí hablábamos de un polo, una constante, la modernidad supone el agregar la contraparte, el extremo, lo que deriva en una dualidad (sujeto y objeto del conocimiento), para ser más exactos, una dualidad cartesiana: cuerpo y alma,  contrario a las ideas Aristotélicas y de la Edad Media. La injusticia prevalece según Marx en el binomio infra y supraestructural del mundo precapitalista y capitalista.

A ésta,  llamada crisis de la modernidad, es importante agregar algunos enfoques más, con el fin de abarcar aspectos, no sólo sociales, sino también estéticos y culturales, dado que ésta comprende todo lo habido y por haber de las relaciones del yo con los demás, juntos y separados, bajo la presión del tiempo y la destrucción, cambio e inestabilidad, lo que Berman señala como todas aquellas experiencias vitales de crecimiento y/o desarrollo disgregado, amenazadas del todo y por el todo. “En la actualidad, hay una forma de experiencia vital –experiencia del espacio y del tiempo, del propio ser y de los otros, de las posibilidades y riesgos de la vida- que es compartida por hombres y mujeres de todas partes del mundo. Llamaré “modernidad” a este cuerpo de experiencia.” (Berman 1982, pág.15)

Otro punto de vista, importante, es el que establece Habermas respecto al fenómeno, que lo entiende como una etapa más, similar a la que se dio cuando la ilustración rompe con lo anterior, el romanticismo, lo mismo pasa con la modernidad que deja atrás lo antiguo (moderno),  haciendo énfasis a la conciencia colectiva, social, con aras de separar en todo momento el pasado (histórico) del presente, que se da más en el ámbito estético. “Si bien el término <<moderno>> posee una historia más antigua, lo que Habermas llama (1983, pág. 9) el proyecto de la modernidad ocupó un lugar central en el siglo XVIII. Este proyecto supuso un extraordinario esfuerzo intelectual por parte de los pensadores de la Ilustración, destinado a <<desarrollar la ciencia objetiva, la moral y la ley universales y el arte autónomo de acuerdo con su lógica interna>> (Harvey 1990,pág. 27).

El arte es una manifestación más de la modernidad, del  siglo XV al XVII la independencia lograda en otros aspectos, llega también a los artistas que se autoregulan para autoexpresarse, sin embargo, el arte es un fenómeno muy complejo, el de esta época comprendía muchos aspectos políticos, económicos, sociales e ideológicos que en su conjunto determinaron las características de varios estilos artísticos comprendidos en el periodo llamado Renacimiento de finales de la Edad Media hasta comienzos del siglo XIX que van desde  el manierismo, el barroco, el rococó, el neoclásico, el romanticismo, el realismo hasta la primera corriente del arte moderno, el Impresionismo.

Más allá de todo esto, lo que nos ocupa es la construcción social del tiempo y el espacio a partir de la modernidad clásica, si partimos del siguiente sentido, de los tantos que hay, resaltaremos el aspecto histórico-social del hombre. “El proyecto de la modernidad formulado en el siglo XVIII por los filósofos de la Ilustración, consiste en desarrollar las fuerzas objetivadoras, los fundamentos universalistas de la moral y del derecho y el arte autónomo […] y el liberar de sus formas exotéricas las potencialidades cognitivas […] y aprovecharlas para la praxis, esto es, para la configuración racional de las relaciones vitales. (Habermas 1988a).

Esto es, el proyecto como tal, y no el discurso, pretendía establecer los medios para que la clase hegemónica (la burguesía) se desarrollara, valiéndose de todos los recursos necesarios, llámense dinero, recursos naturales, etc. hasta llegar al control y explotación del tiempo y el espacio como una fuente de poder  para el logro de sus fines. “En líneas generales, la hipótesis que me dispongo a analizar es que en las economías monetarias en general, y en la sociedad capitalista en particular, el dominio simultáneo del tiempo y el espacio constituye un elemento sustancial del poder social que no podemos permitirnos pasar por alto”. (Harvey 1990, pág. 251). El mito de hacer dinero, acumular capital, etc. (el materialismo histórico) se a realizado.

Dicho lo anterior, el tiempo y el espacio se convierten en instrumentos de acción política y se establecen como elementos de la economía para “poder” regular a los demás. “Es evidente que la hegemonía ideológica y política en cualquier sociedad depende de la capacidad de controlar el contexto material de la experiencia personal y social.” (Harvey 1990, pág. 252). El espacio, tiempo y dinero son relevantes para la conservación del poder político.

Como podemos ver, es casi imposible determinar con exactitud el proyecto de la modernidad con fecha y hora, pero sabemos que una nueva época había comenzado con el surgimiento del espíritu científico (la búsqueda del conocimiento), pero más importante fue  el cambio cultural basado en la razón y el método, la modernidad nos dejó en lo tecnológico el descubrimiento de la imprenta de tipos móviles y la revolución industrial, en lo político la revolución francesa, en lo científico el discurso del método, en lo artístico el renacimiento, en lo social la educación para la cultura de masas y en lo religioso la reforma de Martín Lutero.

La construcción social queda determinada por la búsqueda constante del poder desplazando a Dios, el tiempo y el espacio se combina como la democratización con la industrialización, el etnocentrismo y el clasismo prevalecen, no hay una modernidad para todos... es excluyente. El proyecto no está terminado, está incompleto y nos deja un gran espacio para explorar la conciencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario