Es impensable la
forma en la que cada cual construye su propio concepto de felicidad y alude a
las formas más sofisticadas y audaces para lograrlo, siempre he creído que el
sistema que nos rodea y algunas veces nos mueve como piezas de ajedrez, está
destinado a no terminar hasta que uno descubra su fuente interna de paz.
Lo que más me llama
la atención de la Insoportable Levedad del
Ser es la forma tan sencilla de encontrar esa paz, en un lugar humilde,
con gente sencilla y realizando actividades muy cotidianas y normales. Es
curioso que tal vez muchos de nosotros hayamos creído que la felicidad se
encontraría al tener una carrera universitaria y sobresalir en medio de quienes
no tuvieron dicha posibilidad, hoy pienso, si me hubieran dicho que justamente
cuando empezara mi primer empleo me daría cuenta que sucederían tantas cosas
tan contrarias a las que yo imaginé, por ejemplo, llegar a una empresa, hacer
lo que te gusta, sentarte a escribir y plasmar ideas, ganarte la confianza del
jefe, aumentar de sueldo, generar envidia de compañeros, y de pronto darte
cuenta que tu jefe es una persona que ya no te inspira, no encuentras en él un
pequeño ápice de valor y moral, entiendes el sistema, todo lo que escribes deja
de tener importancia, al final sólo se trata de relaciones públicas, dinero, y
también manipulación. Piensas que es hora de volar de ahí y lo haces, un día
sientes tus alas lo suficientemente fuertes y te armas de valor y llegas a una
empresa en donde tienes que cobrarle a la gente, y te das cuenta que no puedes
hacerlo, sobre todo cuando las personas te dicen que tienen un hijo enfermo, un
familiar en la cárcel, no crees en lo que vendes, no quieres dar créditos
sabiendo que lo que vendes en realidad son intereses sobre intereses y que
estas pobres personas pasarán meses
pagando lo que ya pagaron, entonces llegas al área educativa y justo cuando
piensas que tu labor es noble, tiene un sentido real y profundo para ti, te
topas con el sistema y te escupe en la cara nuevamente, compañeras bonitas y
envidiosas que le hacen la barba a la
jefa, al rector, a quien se deje, campañas políticas en medio de tu labor
docente y lo único que le ruegas a Dios muy dentro de tí es que nunca te pidan
que te unas a eso, porque no tienes una respuesta, tienes miedo de verte afuera
del sistema, tratando de encontrar algo nuevo, cuando todas las respuestas son
las mismas, tienes miedo y coraje y vergüenza de no ser como el Doctor de la
película y escupirle a todo mundo lo que piensas y sientes y se te hincha la cara de vergüenza de saber que
a los alumnos los engañan para ganar votos y se engaña a todo mundo para hacer
lo que un manipulador quiere.
Tienes mucho
coraje, porque cada día te das cuenta que tienes un potencial grande y que
donde estás lo único que haces es inundarte de actividades que nadie reconocerá
y como no naciste para hacerle la barba a nadie, tu jefa te deja cada vez más
actividades y menos actividades a quienes nunca hacen nada.
Aún así, muy dentro
de ti, sabes que lo que se vio en esta película movió una parte dentro, que
siempre está ahí, que te aleja de muchos, que te acerca a muy pocos, pero que
es muy tuya y que por breves momentos como estos puedes ser tú y hasta lloras al sentirlo.
Ojalá algún día
encontraras las respuestas, ojalá algún día se valorara a las personas por su
interior, por su capacidad, por sus valores y principios, sientes que el mundo gira al revés, pero
sigues siendo tú, siempre lo has sido, después de todo, estudiaste la
universidad en una escuela muy cara, donde todo mundo parecía que iba a una
fiesta, tú no tenías ropa ni coches, ni amigos, pero tenías un firme propósito,
estudiar y aprender, hoy estás medio cansada de este trabajo, medio fastidiada
en tu maestría por no disponer del tiempo que quisieras, a veces no sabes cómo
ponerle fin a tu estrés, no has encontrado el botón de stop o tienes miedo de
encontrarlo, porque sabes que hay un momento hermoso cuando te sientas en el
parque sin pensar en el mañana sino sólo en ese momento.
El maestro de
maestría te pidió escribir lo que sientes, y te dio un pretexto para hablar
contigo, él sabrá lo que hace con tu ensayo, si lo lee o no, si le gusta o no,
lo que quieres es decirle a alguien lo que sientes, lo que esta película
produjo en ti y las respuestas que estás buscando y que sigues sin encontrar,
pero agradeces que esto sirviera como buen pretexto para decirte a ti lo que
piensas, quién eres, a dónde no sabes que quieres ir, entre otras tantas cosas.
Por Alejandra Aguilera
Por Alejandra Aguilera
Me gusto mucho este escrito, tiene muchas verdades plasmadas. ¡Parte de un sistema!, muy cierto en realidad, no entiendo como sabiendo que el sistema es tan sofocante y destructivo hacemos todo por encajar en el, si de todas maneras llegara el día en que vamos a terminar desplazados por los demás, o mejor dicho por alguien “mejor” (con mejores estrategias, mejor físico, etc.).
ResponderEliminarMiedo al cambio es una buena razón, y me incluyo, por la cual seguimos luchando en esta sociedad de cambios constantes, sin levantar la voz. Y no está por demás resaltar que el miedo toma gran control en nosotros debido a que es uno, de dos sentimientos puros dentro de todo ser humano.
Iza